En 471 a.C. Atenas, uno de sus más grandes políticos y generales del ejército, Temístocles, se encontró en un gran problema.
Los antiguos atenienses tenían esta extraña costumbre en la que los ciudadanos votaban anualmente para desterrar a un político o persona influyente que se percibía como una amenaza para la democracia...
¡Y Temístocles estaba en la boleta electoral!
Si "ganas" esta votación, serás desterrado de Atenas por 10 años.
Verás, Temístocles era un tipo grande y distinguido. Hizo muchas contribuciones al ejército ateniense.
Más notablemente en la batalla naval decisiva contra los persas, en el 408 a. C. (La batalla de Salamina).
Y como político, desempeñó un papel importante en el desarrollo de la democracia ateniense.
Abogó por el empoderamiento de los ciudadanos comunes y defendió la idea de la meritocracia, donde los individuos serían recompensados en función de sus habilidades y contribuciones en lugar de su estatus social.
Sin embargo, él estaba en la boleta...
Cuando se emitieron los votos, un hombre analfabeto que no sabía personalmente quién era Temístocles se le acercó.
Pidió su ayuda para escribir el nombre Themistocles en el "ostracon".
El ostracón es una pieza de cerámica rota con la que emiten sus votos. Es de donde se deriva la palabra inglesa "ostracize".
Sorprendido, Temístocles preguntó por qué votaba para desterrar al hombre llamado Temístocles. El hombre analfabeto respondió: "No lo conozco, pero estoy cansado de escuchar su nombre donde quiera que vaya".
Lección: cuando tengas éxito, inevitablemente inspirarás envidia y celos incluso en personas que no te conocen.
Solo date cuenta de que esto es inevitable y una parte del territorio. Es el precio que debes pagar por sobresalir.
"La envidia es el impuesto que toda distinción debe pagar" --- Ralph Waldo Emerson

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