En junio de 1335, un grupo de caballeros castellanos dirigidos por Juan Núñez de Lara viola la frontera navarra y ataca un convoy navarro, sin autorización del rey Alfonso XI.
El incidente se convirtió en una serie de incursiones y escaramuzas que llevaron a una guerra a gran escala entre los reinos de Navarra y Castilla en octubre de ese año.
Verás, a principios de la década de 1330, Alfonso XI de Castilla había firmado un tratado con Navarra, en el que reconocía la soberanía del rey navarro sobre ciertos territorios y rutas comerciales. Sin embargo, algunos nobles y funcionarios castellanos, incluido el poderoso Juan Núñez de Lara, sintieron que el tratado no era beneficioso para Castilla y trataron de socavarlo.
(Ambos eran reinos vecinos en la península ibérica y la actual España)
Felipe III de Navarra no quería una guerra, y tampoco Alfonso XI la quería. Sin embargo, se vieron obligados a luchar contra uno ya que las cosas se habían intensificado y se habían salido de control.
Afortunadamente, ambos recobraron el sentido lo suficientemente pronto y firmaron un tratado de paz en menos de un año.
Como líder, debe tratar de abordar los problemas con prontitud y decisión, antes de que se infecten y se conviertan en heridas abiertas.
Si alguno de los reyes hubiera intervenido al principio, el incidente no se habría convertido en una guerra.

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